viernes, 28 de enero de 2011

"UNA EXTRAÑA EXPOSICIÓN"

En al Capilla de la Madanela, o Magdalena, en Arzúa, pueden verse actualmente pequeñas exposiciones de cuadros, de fotos, o de esculturas. Sin embargo, sólo una exposición me ha hecho pensar en algo inquietante, que nos vigilen o más bien, sentirse un vigilado. ¿Porqué me hizo pensar en ello? Lo contaré.

Normalmente, aun las exposiciones temáticas no se centran en una persona concreta sino en paisajes distintos, o elementos diversos unidos por algo en común.

En una de esas exposiciones me encontré unas pinturas oscuras pero no por ello indignas del mérito artístico a pesar de su sombría presencia. En ellas se recreaba la vida de una persona de la localidad desde la visión de sus pecados. Si hubiese sido millonario las hubiese comprado todas. Eran treinta cuadros que recordaban al estilo del "El Greco", como me informaron mucho después. El primer cuadro mostraba un ventana de la habitación de esa persona protagonista con la persiana bajada, y, en el último se veía una escena inquietane de esa persona protagonista en el Castro Curbín.

Justamente esas eran imagenes fieles, tétricas por la composición de color, y a la vez bastante personales. No sólo parecían contar la vida de esa persona sino que eran a la vez capaces de hacernos descubrir la belleza del terror.

Más por ello la exposición y las obras fueron relegadas al olvido, pues a los habitantes de Arzúa les parecía inquietante ser observados de esa forma; y el galerista madrileño que trajo la exposición dejó de ser accesible al público y finalmente fue encontrado muerto en su casa. Además, la inquietante firma del autor asustó mucho al párroco de la localidad cuando la vio. La firma era "SNS" escrito de izquierda a derecha con un tridente debajo de las letras.

¿Quién era el pintor? Algunos dicen que el propio galerista. Sin embargo, hay quien dice que era el propio Diablo quién los pintó.

Ahora la única prueba que queda de la existencia de la exposición son las fotos que saqué de las obras para hacer una tasación. Cuando el tasador vio las fotos sólo dijo:

-"¡El Greco! ¡Aún vive!"

Luego me pidió que guárdase en una caja fuerte las fotos, pues decía que eran cuadros que sólo se podían ver una vez en toda una vida.

1 comentario:

  1. Me parece un relato interesante, y por tanto muy bueno en cuanto a descripción y localización. Quizá te falte pulirlo un poco en ciertos elementos para que para muchos lectores llegue a su máxima expresión pero he podido ver su potencialidad y por eso le doy esa valoración.

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